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Flor del Prado

NOVEDADES

Tradición

Cosecha Nocturna de Pinot Noir


Existe una manera distinta de tratar la uva durante la vendimia. Consiste en cosechar de de forma manual y por la noche. La bodega Flor del Prado apuesta a este novedoso método y el jueves 10 de marzo, entre la 1 y las 5 am, recolectó más 3 mil kilos de uva de Pinot Noir en su 4º edición de la Cosecha Nocturna.
Se trata de un método diferencial que se aplica en California, y es muy poco visto en Argentina, para vinos de alta gama con nichos de mercado reducidos. Según explicó Luciano Fernández, titular de vinos Flor del Prado, “cuando uno hace vinos de alta gama, marcar la diferencia es clave y cosechar a baja temperatura se nota luego en el producto final porque el proceso de oxidación de la uva cuando se separa del racimo, es mucho menor”. El resultado se aprecia en vinos más homogéneos que demuestran la mayor expresión del fruto. “El vino expresa sus mejores notas”, agregó.
Si bien el proceso resulta más costoso que el tradicional y tiene sus contratiempos (por ejemplo, poca previsibilidad ya que depende de lo que marque el clima y de la noche más fría de la temporada), vale la pena hacerlo así porque “se consigue un sabor óptimo, diferente y además se genera un ambiente ideal para la vendimia”, cuenta Luciano.

De noche y a 23 grados brix


Con 12°C, siendo la noche más fría de la semana, se congregaron en el casco de la chacra La Morena, el equipo de cosechadores del establecimiento. En esta edición, también participaron de las tareas de cosecha técnicos, agrónomos, periodistas, familiares y amigos
Durante la noche completaron cerca de 450 bandejas individuales, que pueden contener hasta siete kilos de uva cada una. “La particularidad de este año es que el viñedo tenía buena cantidad de kilos y muy buena calidad de uva, con racimos homogéneos en cuanto al tamaño y color. El siguiente paso será esperar los análisis de bodega, pero las expectativas son buenas ya que los grados brix, los cuales determinan el contenido de azúcar, fueron óptimos, alcanzando los 23°Bx”, explica Fernández.
Al cierre de la jornada, la temperatura bajó a 10°C y a las 6:30 am, la cosecha entró a la bodega. Como resultado, se estima una partida de 3 mil botellas, triplicando la cantidad que se produjo en la primera edición.

Tradición de fuego


La jornada se prepara pocas horas antes de arrancar la labor. Como comenta Luciano, “el equipo de gente que trabaja con nosotros es el mismo que cosecha la manzana y la pera en la chacra, entonces está siempre cerca del viñedo. Lo conocen. Y cuando vemos que va a ser la noche más fría de la semana, los convocamos rápidamente. Hacemos un fuego, preparamos algo a la parrilla para compartir antes de salir a trabajar. Sólo los invitados que no manipulan tijeras (rie) pueden probar los vinos de las cosechas nocturnas anteriores”.
“Buscamos hacer algo distinto, más folklórico. Utilizamos faroles de kerosene porque son prácticos y económicos, dan una luz tenue que genera un clima especial, pero sobre todo es una postal muy linda y llamativa ver los farolitos entre los viñedos a la noche. Fue una noche muy fresca. Cada cosecha representa un desafío para todos, es muy emotivo y hay un equipo conformado y mucha gente que quiere compartir esta experiencia con nosotros”, concluye Luciano.
En Cipolletti, una nueva manera de producir nace y se prueba a los ojos de la producción vitivinícola. Este año los consumidores podrán encontrar la cosecha 2014 de Flor del Prado en los comercios y saborear el gusto de la noche en una copa del más delicado y profundo Pinot Noir.